lunes, 16 de mayo de 2011

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan

Un cuento medio deprimente de Patricio Pron que aparece en El mundo... Puede descargarse la historia completa en el link. http://www.elboomeran.com/obra/463/el-mundo-sin-las-personas-que-lo-afean-y-lo-arruinan/

UNA DE LAS ÚLTIMAS COSAS QUE ME DIJO MI PADRE
Una mañana de otoño, cuando se cumplían seis años de la muerte de mi madre, decidí llamar a mi padre para anunciarle que iría a verlo. Mi padre me dijo al teléfono que no iba a tomarse el trabajo de ir a recogerme a la estación de trenes. «Haz lo que quieras», le dije, pero él me respondió: «Nadie, ni siquiera Dios todopoderoso en el cielo, puede hacer lo que quiere. Todos, absolutamente todos, estamos condenados a hacer sólo lo que podemos», dijo. Yo colgué sin despedirme.
No había sido lo que podía llamarse una buena conversación, pero era la primera que mi padre y yo teníamos desde que yo me había marchado de su casa. Cuando eso pasó, mi madre lo obligó a poner el teléfono y él lo hizo instalar en la segunda planta, junto al dormitorio, con lo que mi madre tenía que subir las escaleras apresuradamente cada vez que el teléfono sonaba. No es improbable que mi padre lo hiciera así para disuadir a mi madre de hablar conmigo; cada vez que la llamaba, tenía que esperar varios minutos antes de que ella alcanzara el auricular. Mi padre no lo cogía aunque estuviera al lado, y todo el asunto me resultaba tan irritante que comencé a llamar con menos asiduidad, primero dos o tres veces por mes y luego sólo una, hasta que finalmente dejé de hacerlo. Sin embargo, puede que esas llamadas que yo hice hayan matado a mi madre.

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