jueves, 13 de agosto de 2009

Empezar de cero

Faltando varios días para el final del plazo, me dije, por qué esperas, Pablo, sentado la solución de tus problemas. Me levanté y anduve por el bosque perdido y descubrí que la luz está donde quiera que vayas y que el dolor puede quedar atrás, pero va a seguir ahí cuando regreses. Encontré que uno puede escaparse de sí mismo, que equivale a cometer suicidio por un rato, unos días, unas horas; y que esto puede conseguirse por diferentes vías, el alcohol, las drogas, o un largo y solitario vagar entre los árboles. Descubrí que hay pocos bosques en el mundo, pocos espacios donde refugiarse y por eso los hombres sin valor persiguen mundos imaginarios dentro de las botellas de ron, los polvos blancos o el humo de plantas alucinógenas.
Regresé a mí al cabo de unos meses y aún Margarita no me amaba. Aún mi casa estaba triste y desmantelada y aún no había dinero en mis bolsillos ni paz en mi corazón, y supe que las postergaciones no conducen a nada. Por eso lleno de dolor le escribo a Margarita diciendo que la amo, y me hace feliz que ella lo sepa aunque no sepa qué hacer con el amor que le regalo en esta carta.
Pinto mi casa devastada y salgo con el eterno vacío en mis bolsillos a lanzarme otra vez en medio de este mundo. Lloro de noche y río cuando puedo, y soy feliz de haber encontrado en el bosque algunas fuerzas para empezar de nuevo.

1 comentario:

  1. Que bueno esto, me encantó!!!. escribes realmente bien. Alina

    ResponderEliminar