miércoles, 4 de enero de 2012

lunes, 16 de mayo de 2011

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan

Un cuento medio deprimente de Patricio Pron que aparece en El mundo... Puede descargarse la historia completa en el link. http://www.elboomeran.com/obra/463/el-mundo-sin-las-personas-que-lo-afean-y-lo-arruinan/

UNA DE LAS ÚLTIMAS COSAS QUE ME DIJO MI PADRE
Una mañana de otoño, cuando se cumplían seis años de la muerte de mi madre, decidí llamar a mi padre para anunciarle que iría a verlo. Mi padre me dijo al teléfono que no iba a tomarse el trabajo de ir a recogerme a la estación de trenes. «Haz lo que quieras», le dije, pero él me respondió: «Nadie, ni siquiera Dios todopoderoso en el cielo, puede hacer lo que quiere. Todos, absolutamente todos, estamos condenados a hacer sólo lo que podemos», dijo. Yo colgué sin despedirme.
No había sido lo que podía llamarse una buena conversación, pero era la primera que mi padre y yo teníamos desde que yo me había marchado de su casa. Cuando eso pasó, mi madre lo obligó a poner el teléfono y él lo hizo instalar en la segunda planta, junto al dormitorio, con lo que mi madre tenía que subir las escaleras apresuradamente cada vez que el teléfono sonaba. No es improbable que mi padre lo hiciera así para disuadir a mi madre de hablar conmigo; cada vez que la llamaba, tenía que esperar varios minutos antes de que ella alcanzara el auricular. Mi padre no lo cogía aunque estuviera al lado, y todo el asunto me resultaba tan irritante que comencé a llamar con menos asiduidad, primero dos o tres veces por mes y luego sólo una, hasta que finalmente dejé de hacerlo. Sin embargo, puede que esas llamadas que yo hice hayan matado a mi madre.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Poemas de Alessandra Tenorio

Para Alina, Regi, Ernesto, los 4 gatos y dos o tres mexicanos que leen esta pagina de vez en cuando, estos poemas de Alessandra Tenorio tomados de la revista Los noveles.

Fiesta infantil

Para Serci


Aquella noche, Lanusse,
la historia había cambiado para siempre.
Nadie custodiaba la puerta de las fábulas.
Y tú, pequeña, como un sol de juguete,
quisiste ser su redentora.
Qué era entonces la moral
sino dos o tres dibujos
a carboncillo negro.
Qué era entonces el amor
sino las dos cerezas de la torta.
Qué era entonces, Lanusse
ver la humanidad representada
en muñequitos de plástico.
Qué era la vida, entonces,
cuando los hombres eran azules y bellos
y las manzanas rebosaban en algún árbol cercano.
Qué era para ti, Lanusse,
abrir esa puerta infinita y
encontrar mil preguntas.
Mientras las fábulas chillonas
nos envolvían gritando:
“todos somos niños
hasta que se pruebe
lo contrario.”



OCURRE QUE tal vez el amor sea una elección diaria
meteorológica
calendarística
o estúpida

Ocurre que tal vez la palabra tenga algún valor
y no se pueda decir siempre con igual desparpajo
como quien dice: hola
adiós
pan
o agua

Ocurre que hoy, precisamente hoy, al levantarme
decido que seas tú
quien me tienda la cama
me prepare el café

me conciba un hijo

...y mañana
mañana tal vez sólo desee
que seas mi amigo, mi hermano o mi padre
el que me enseñe a cruzar pistas
el que me obligue a comer cebollas

Y quién sabe
tal vez algún verano
abriré la puerta
para que envejezcamos juntos

Y seré para ti
lo que un día de calor
un año bisiesto
o un reloj atrasado
nos dicte al oído



ME HAN CONTADO que en francés
el miedo es verde
y los hombres son fuertes
como turcos
y aquí, en mi español
que desliza desgastando
las palabras,
el miedo es reflejo entre cristales
los hombres no saben nada de Turquía
(¿de qué color serán
los suspiros de los turcos
en la noche?)
aquí en Lima
el miedo nada tiene que ver
con los colores
pero todo es visible
Lima es un terreno de posibilidades

jueves, 13 de agosto de 2009

Empezar de cero

Faltando varios días para el final del plazo, me dije, por qué esperas, Pablo, sentado la solución de tus problemas. Me levanté y anduve por el bosque perdido y descubrí que la luz está donde quiera que vayas y que el dolor puede quedar atrás, pero va a seguir ahí cuando regreses. Encontré que uno puede escaparse de sí mismo, que equivale a cometer suicidio por un rato, unos días, unas horas; y que esto puede conseguirse por diferentes vías, el alcohol, las drogas, o un largo y solitario vagar entre los árboles. Descubrí que hay pocos bosques en el mundo, pocos espacios donde refugiarse y por eso los hombres sin valor persiguen mundos imaginarios dentro de las botellas de ron, los polvos blancos o el humo de plantas alucinógenas.
Regresé a mí al cabo de unos meses y aún Margarita no me amaba. Aún mi casa estaba triste y desmantelada y aún no había dinero en mis bolsillos ni paz en mi corazón, y supe que las postergaciones no conducen a nada. Por eso lleno de dolor le escribo a Margarita diciendo que la amo, y me hace feliz que ella lo sepa aunque no sepa qué hacer con el amor que le regalo en esta carta.
Pinto mi casa devastada y salgo con el eterno vacío en mis bolsillos a lanzarme otra vez en medio de este mundo. Lloro de noche y río cuando puedo, y soy feliz de haber encontrado en el bosque algunas fuerzas para empezar de nuevo.

viernes, 7 de agosto de 2009

Poema triste y cursi

Por la oscuridad navego
Por el silencio
Por la ausencia de ti.

Por la oscuridad navego sin palabras.
De isla en isla voy,
descubriendo paisajes que quiero regalarte.
Tú no estás.
Adonde envío los versos que invento para ti.
Adonde llevo esta barca fatigada

A veces bordeo un puerto.
No es el lugar que busco,
Es solo un puerto.
Un sitio donde bajar las velas.
A veces quiero quedarme en esa tenue y pequeña lucecita.

Porque en la oscuridad navego.
En el silencio
En la ausencia de ti.

viernes, 10 de julio de 2009

Te regalaré un abismo


Te regalaré un abismo, dijo ella.
Pero de tan sutil manera que solo lo percibirás
Cuando hayan pasado muchos años
Y estés lejos de México y de mí.
Cuando más lo necesites lo descubrirás,
Y ese no será
El final feliz,
Pero sí un instante de vacío y de felicidad.
Y tal vez entonces te acuerdes de mí,
Aunque no mucho.
Roberto Bolaño

jueves, 2 de julio de 2009

Utilidad de las musas infieles

Un hombre despierta con una erección imponente. Ha soñado con la mujer que lo dejó. No es extraño. Cada noche sueña con ella y cada noche ella lo abandona. A veces lo escupe y lo patea. En el ultimo sueño ella estuvo cariñosa y dulce, le dijo yo te quiero y él tuvo esa erección. Después lo miró con burla y se rió a carcajadas. Entonces él despertó, sintiéndose vejado pero con la erección indemne. En la gaveta de la mesa de noche está todavía la foto de ella. El hombre la saca y la mira con rabia y con amor. Puta, dice y lloriquea un poco. Intenta masturbarse mirando la foto y llorando al mismo tiempo. No funciona. Al final tira la foto en el cesto de los papeles viejos en un gesto teatral y premeditado, y se sienta frente a la máquina de escribir. Escribe con rabia y con amor. Sesenta y nueve páginas. Cuando termina se masturba, eyacula y se limpia con las páginas recién escritas. Recoge la foto, la besa, vuelve a decirle puta y la guarda en la gaveta.
Después llama a su editora.